El amarillo inunda la casa de luz y de vida. Aliado indiscutible de la madera, encaja bien en cualquier habitación: sus tono apagados llenan de calidez el dormitorio y los más intensos, de claridad y alegría el salón, la cocina o el baño.
Los detalles amarillos, como cojines o pantallas de lámpara, actúan como pequeños puntos de luz que añaden vida y calidez a cualquier habitación.
La gama de los neutros y los colores cálidos logran sacar todo el partido a ocres y amarillos, potenciando su máxima virtud: crear atmósferas muy acogedoras.
CON QUE CONVINA
INSPIRACIÓN
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